¿Qué es?

Homeopatía es una palabra que viene del griego (homoios = semejante; pathos = enfermedad). La Homeopatía es la medicina basada principalmente en la ley de semejanza, que enuncia que una substancia sólo es capaz de curar en el enfermo aquellos síntomas que es capaz de producir en el hombre sano. Este método terapéutico fue desarrollado por Samuel Hahnemann, médico alemán de principios del siglo XIX.

  • La ley de similitud o semejanza

    Ya desde la Antigüedad -al menos está documentado desde Hipócrates, el considerado «padre de la Medicina» (occidental)- se sabe que se pueden tratar las enfermedades de dos maneras diferentes:

    • Actuando con substancias que se oponen a los síntomas (contraria contrariis curentur)
    • Actuando con substancias que “favorecen” los síntomas (similia similibus curentur).

    En la primera, se contrarrestan los síntomas del enfermo. Aquí el enfermo es el sujeto pasivo. En la segunda se basa la medicina homeopática, donde los medicamentos que usamos han producido, en la experimentación, síntomas semejantes a los que queremos curar. Aquí el enfermo es un sujeto activo: con la administración del medicamento homeopático se estimula la fuerza vital del individuo para que produzca la reacción opuesta curativa.

  • La experimentación pura

    Al estudio experimental de los efectos de las substancias medicamentosas sobre los individuos sanos se le llama EXPERIMENTACIÓN PURA. Dicho estudio debe ser realizado por médicos acostumbrados al saber homeopático para poder detectar, además de los síntomas evidentes, los cambios sutiles que el medicamento produce en la energía vital del experimentador. Muchos de estos cambios se manifiestan en la subjetividad del individuo. En una inflamación, por ejemplo, hay signos objetivos (perceptibles por el médico como calor, enrojecimiento e hinchazón) y síntomas subjetivos (sentidos por el paciente, como el dolor).

    Estos últimos son los que más varían de una a otra persona (dolor quemante, punzante, de presión; empeora por el movimiento o mejora con el calor o con el frío, etc.) y en la experimentación pura (así como en la clínica) deben ser observados minuciosamente por el experimentador (paciente) y médico. También en la esfera psíquica hay síntomas objetivos y subjetivos puestos de manifiesto en la experimentación de una substancia (irritabilidad, tristeza, delirios, etc.) que junto a los síntomas físicos configuran la totalidad sintomática característica del medicamento como resultado de su incidencia sobre la energía vital del individuo. Gracias a esta experimentación podremos luego aplicar la Ley de Similitud con fines terapéuticos.

  • Las dosis infinitesimales

    También conocidas como dosis homeopáticas, este término ya popular se usa para expresar cantidades muy pequeñas, infinitamente pequeñas. Así son las dosis de medicamento homeopático con la intención de disminuir e incluso anular el efecto primario de la substancia (por el cual se producen o agravan los síntomas) para que así se obtenga práctica o solamente el efecto secundario (la reacción de la fuerza vital del paciente en contra de su propia enfermedad). A tal fin se preparan los medicamentos diluyéndolos progresivamente hasta perder su efecto químico.

  • La fuerza vital

    “En el estado de salud, la fuerza vital (autocrática) que dinámicamente anima el cuerpo material (organismo), gobierna con poder ilimitado y conserva todas las partes del organismo en admirable y armoniosa operación vital, tanto respecto a las sensaciones como a las funciones, de modo que el espíritu dotado de razón que reside en nosotros, puede emplear libremente estos instrumentos vivos y sanos para los más altos fines de nuestra existencia”.

    Samuel Hahnemann.- Órganon de la Medicina

    Desde la medicina homeopática se entiende que la enfermedad consiste en una alteración o desorden de la fuerza vital. El tratamiento curativo, pues, debe conseguir la restauración de su armonía. Para ello, la homeopatía dispone de unos medicamentos o remedios que con su acción estimulan esa fuerza interna y es ella misma la que pone en marcha los recursos curativos. Sólo hay una verdadera curación: la que realiza la propia naturaleza.

  • La individualización

    Para que el remedio homeopático actúe, y actúe bien, debe ser elegido habiendo realizado una correcta individualización del caso. Puesto que es la fuerza vital la que tiene que reaccionar y ésta es individual y peculiar en cada enfermo, el medicamento debe cumplir la ley de semejanza con la totalidad sintomática.

    Dice Hahnemann: “La suma de todos los síntomas y condiciones de cada caso individual de enfermedad, debe ser la única indicación, el solo guía que nos lleve a la elección del remedio” (Órganon de la Medicina, parágr.18).

    Así, cada enfermo tendrá su particular remedio independientemente del diagnóstico patológico de su enfermedad. P. ej. una enferma de dismenorrea (dolor menstrual) recibirá un tratamiento diferente según su dolor tenga unas características u otras y también según el resto de los síntomas de su organismo en otras áreas (digestivo, sueño, mente, etc.). De este modo se llega a un diagnóstico del enfermo y no sólo de la o las enfermedades.

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